“Desde pequeña amo cantar y aunque he cantado en coros por muchos años y he tomado clases con diferentes profesores de canto, nunca me había planteado dedicarme al canto solista. Hasta que un día, casi por casualidad, tomé mi primera clase con Luca D’Annunzio y salí de allí con la convicción de haber encontrado algo que siempre estuve buscando sin saberlo, algo extraordinario. Han pasado ya algunos años desde ese día y aún conservo la misma sensación a la salida de cada clase: la sensación de alegría, libertad y seguridad absoluta.

Luca es un pedagogo con cualidades fuera de lo común: un oído magnifico, conoce a la perfección el funcionamiento del instrumento vocal, es un excelente músico y pianista y tiene una sólida formación enraizada en los preceptos de una verdadera Escuela de canto. Pero además, es sincero, respetuoso de los procesos personales, generoso, humilde y dedicado por completo a sus alumnos y a la búsqueda de un ideal de artista. Es un verdadero Maestro.

El proceso de desarrollo vocal no admite cobardía ni pereza, es duro, sacrificado e intimidante, pero también es inmensamente gratificante y revelador si se tiene una mano firme de la que asirse. Para mí, en este proceso él es un pilar inamovible, un guía incansable que me brinda confianza y contención. El paso del tiempo no ha hecho mas que afianzar mi respeto y admiración por él, y confirmar la frase que tantas veces le escuché decir: hay resultados para quien es paciente y constante.

Sé con certeza que no existe para mí un maestro que no sea Luca D’Annunzio y que todo lo que he aprendido de su mano me ha modificado profundamente como persona y me ha enseñado a amar y a respetar el canto. Me siento orgullosa de ser su alumna y en eterna deuda por alentarme a recorrer el camino del desarrollo consciente y profundo, en el que todos los días me descubro y defino mi vocación.”

Angélica Pardo, soprano argentina.
Abril 2019.