“Siempre me he preguntado por qué el método de enseñanza del canto estaba tan alejado de los métodos que se emplean con los instrumentistas. A ningún maestro de violín se le ocurriría dar a un alumno algunas nociones básicas sobre el instrumento y acto seguido darle para estudiar el Capriccio número 24 de Nicolò Paganini. Antes de llegar al abordaje del repertorio cúlmine de su instrumento, ese alumno tiene muchos años por delante de entrenamiento para poder ejecutar correctamente los miles de ejercicios de escalas, arpegios, golpes de arco y articulaciones varias, etc. Repetir, repetir y repetir hasta conseguir una afinación justa y un sonido de la mayor calidad posible. Estos son requisitos indispensables que forman parte del entrenamiento de un músico, no sólo en sus comienzos sino a lo largo de toda su carrera.

Esto ha sido así, y así es, desde los comienzos del arte musical, pues ¿en qué arte se rechaza u olvida la escuela que se ha ido trasmitiendo tradicionalmente de maestros a alumnos desde su antigüedad? Dudo mucho de que Picasso hubiese podido desarrollar todo su potencial como artista pictórico sin haber empleado años de dedicación aprendiendo a pintar como lo hacían Velázquez o Caravaggio. Desarrollar por completo todos los recursos técnicos que existen en una disciplina artística es la clave para que un artista pueda alcanzar su grado máximo de potencial y, por consiguiente, pueda emplearlo en su ejecución.

De esto se trata el trabajo que realiza el maestro Luca D’Annunzio: una auténtica labor de luthería en la que se empieza construyendo desde la base, lo fundamental para cualquier músico, que es la educación del oído como herramienta de búsqueda de una emisión del sonido correcta; y es a partir de esta base que se va desarrollando el resto de recursos técnicos necesarios para la ejecución fidedigna de lo que los maestros compositores nos han legado en sus partituras desde hace siglos. Trabajando de esta forma, Luca D’Annunzio consigue proporcionar a sus alumnos un desarrollo pleno de las capacidades de su instrumento, adquirir una independencia técnica y estética y entender el verdadero significado de lo que es ser un cantante al servicio del arte.”

Inés Ballesteros, soprano española.
Agosto 2019.