“Cuando eliges la música como medio de expresión, descubres una elevada forma de comunicar a través del sonido. Lograr dominar este medio requiere de un cultivo y un refinamiento auditivo muy minucioso que propicie el correcto desarrollo muscular en pos del ideal sonoro.

Hasta ahora había experimentado la construcción de mi voz en función de apreciaciones abstractas e imágenes de poca relevancia y carentes de validez; intentando edificar sin ningún tipo de cimientos. Para hacerle frente a las grandes exigencias que impone el arte del canto, hoy en día se ofrecen conceptos tergiversados y se evidencia un desconocimiento absoluto de las leyes que gobiernan este complejo instrumento, lo que determina nuestro alejamiento de los cánones estéticos que los grandes compositores de la antigüedad nos exigen en sus melodramas.

Tras muchos años de inestabilidad en los que no conseguía tener una relación de confianza plena con mi instrumento, descubrí, de la mano de Luca D’Annunzio, la escuela romántica italiana. Se trata de un método basado en el entrenamiento muscular y auditivo que permite el desarrollo completo de la voz teatral. Para llegar a la maestría se necesita descubrir y controlar las verdaderas capacidades de la propia vocalidad, algo que se forja desde la honestidad y el respeto a su naturaleza, a través del necesario artificio que permita desarrollar todo su potencial en belleza. 

Los procesos creativos son caminos duros que suelen banalizarse al buscar un resultado inmediato y sin esfuerzo. Pero, seamos realistas, ¿qué camino elevado, sublime y profesional en el arte no requiere del máximo esfuerzo para que finalmente parezca fácil y natural?

Gracias, maestro, porque para quien quiere desarrollarse plenamente en el arte del canto tú eres la luz en una maraña de confusión. La educación que ofreces es completa, no solo a nivel musical sino humano, enriqueciendo y formando al artista por entero.”

María Alonso, soprano española.
Abril 2019.