“Quizá La Práctica del Canto sea el título más habitual entre los tratados de nuestro arte a lo largo de sus más de cuatro siglos de existencia, y no es casualidad, puesto que estamos tratando sobre un aprendizaje que ha de realizarse a través de la experiencia personal. A partir de unos rigurosos estudios de emisión, Luca D’Annunzio nos acompaña a lo largo de todo este desarrollo; la voz es para él su artesanía, un trabajo de lutería que lleva a cabo con cada uno de sus alumnos que, aun respondiendo a los mismos patrones fisiológicos, sin importar sexo y tesitura, pasan por un proceso único en el que enfrentarán una serie de obstáculos que sólo alguien con la pericia de un maestro y, sobre todo, con mucho amor, puede ayudar a superar. 

Al comenzar mis estudios de canto en la adolescencia lo único que buscaba era lo que todos los alumnos de esta disciplina podemos desear: un sonido íntegro. Y es que, a pesar de no haber un instrumento tan personal como lo es la voz, en mi experiencia, no como cantante sino como músico, empecé a extrañar un conocimiento empírico de la misma; pocos aprendizajes he conocido tan plagados de vaguedades, ilusiones, y conceptos inventados o erróneos como lo es el del canto. A pesar de todo, en este contexto tan pesimista, las muchas grabaciones que disponemos de la era eléctrica nos revelan la firmeza técnica de los cantantes del pasado. En ellas podemos seguir el rastro de carreras que duraban veinte, treinta, y hasta cuarenta años, y sobre todo, acercarnos a la idea estética que tenían los grandes compositores de nuestro arte. 

¿Qué escuela hay detrás de este fenómeno? ¿Ha desaparecido? Esos eran los interrogantes que se formaron en mi cabeza de estudiante, y, tras esto, llegó la búsqueda. He tenido la suerte de conocer a mi maestro de manera temprana; tras años dando clases con todo tipo de pedagogos, él fue el primero en aclarar los conceptos que rodean esta enseñanza y, además, en demostrarme que la escuela, en singular, puesto que es la única que hay, estaba aún viva. Junto a él no sólo he recorrido el camino de mi propia construcción vocal, probablemente el proyecto más importante de mi vida, además he crecido como persona; pues si algo me ha enseñado este proceso es que todo lo bueno se consigue con esfuerzo y paciencia, dos cualidades que a él le sobran.”

Silvia Arce, soprano española.
Agosto 2019.