Blanche Marchesi: la escuela del canto

En 1921, con veinticinco años de carrera tras de sí, Blanche Marchesi (1863 – 1940) comenzó la escritura de su libro Singer’s pilgrimage, para beneficiar a los estudiantes con su experiencia como artista y maestra.

Su madre, Mathilde Marchesi (1821 – 1913), fue la maestra de varias generaciones de famosas cantantes como Nellie Melba, Emma Calvé, Etelka Gerster, Frances Alda, Selma Kurz, Frances Saville, Sigrid Arnoldson y Emma Eames, entre muchas otras. La famosa Thérèse Tietjens, al sentir que sus agudos declinaban, recurrió a ella, quien salvó su voz. Mathilde pudo dedicar su vida a la música gracias a la intervención de su tía, la Baronesa Dorothea von Erdtmann, quien era famosa por su maravillosa manera de tocar el piano que le había ganado la íntima amistad de Beethoven —ella estrenó su sonata para violonchelo y piano n.º 3 en 1809 y él le dedicó la sonata nº 28, Op. 101. La baronesa era el centro de la vida social musical en Viena y cuando Pauline Viardot acudió a cantar en la Ópera le dijo a Mathilde Marchesi que se encontraba en un camino de producción vocal equivocado y le recomendó que fuera a estudiar con su hermano Manuel García II en Londres. Mientras estudiaba en Londres con García, el maestro se quebró un brazo y eligió a Marchesi para reemplazarlo y enseñar en todas sus clases. Cuando regresó, sólo tuvo alabanzas para su trabajo y para el notable progreso que observaba en todos sus alumnos. Declaró que Marchesi había nacido para enseñar.

Muchos años después sería el turno de Blanche de reemplazar a su madre enferma con mucho éxito, cuando tenía sólo dieciocho años. Aunque muy joven para la tarea, tenía ya toda una vida dedicada al aprendizaje del arte del canto, habiendo estado constantemente expuesta a las lecciones de su madre desde la más tierna infancia. Entre sus estudiantes durante ese tiempo se encontraba Ellen Gulbranson, que se convertiría en una famosa cantante wagneriana, figura principal de la segunda generación de artistas en Bayreuth. Cuando Blanche emprendió sus lecciones, Gulbranson cantaba con voz de pecho hasta el si natural central y tenía hacia arriba la voz ronca a consecuencia del uso incorrecto de la voz de pecho y carecía de notas en el registro superior. Durante las seis semanas que le llevó a su madre regresar, Blanche arregló pacientemente la extensión de los registros y devolvió la voz de Ellen a su curso natural.

Blanche Marchesi | Reflexiones sobre el arte vocal

Su padre, Salvatore Marchesi (1822 – 1908), fue un barítono italiano aclamado internacionalmente que enseñó en el Conservatorio de Viena. Franz Liszt era un gran admirador de su talento y lo acompañó al piano en sus giras. Cuando Blanche fue a Bayreuth por primera vez, Cosima Wagner la saludó de esta manera: “Oh, madame, cuánto amaba mi padre al suyo; nadie canta Händel y Bach como Salvatore Marchesi, solía decir de él.” Liszt tenía una relación muy cercana con Mathilde y Salvatore y en una ocasión le pidió a Mathilde a último momento que reemplazara a una mezzo-soprano que había caído enferma en la presentación de uno de sus oratorios en Viena esa misma tarde, por lo que ella debió cantar à prima vista.

En su casa, los Marchesi reunían lo mejor de la vida artística parisina: Liszt, Rubinstein, Ambroise Thomas, von Bülow, Delibes, Saint-Saëns, Busoni, Pachmann y las estudiantes de Mathilde se presentaban regularmente en sus matinées. Blanche visitaba frecuentemente a Gounod en su hogar y él solía mandar llamar a la joven cuando había terminado una nueva canción y quería oírla cantada por ella por primera vez. Esta colaboración artística privada duró hasta la muerte del compositor. Otro de sus valiosos vínculos fue con Pauline Viardot, que la invitó varias veces a su casa para mostrarle sus más recientes canciones y se mostraba muy feliz de que Blanche las aprendiera.

En 1896, tras haber debutado en Berlin y en París, se presentó en el Small Queen’s Hall en Londres. Para emprender la profesión de maestra junto a su madre, Blanche quería demostrar su conocimiento, su estilo y su capacidad como cantante. Los prominentes críticos londinenses que se encontraban en el auditorio esa noche establecieron su reputación con maravillosas reseñas de su trabajo y la propulsaron a una carrera como cantante. En 1898, fue elegida para cantar en el Concierto Memorial de Brahms en el Queen’s Hall y el mismo año participó en un concierto de la Filarmónica de Londres dirigido por Camille Saint-Saëns (que apareció en un triple rol como solista en el órgano, director y compositor), donde cantó su balada La Fiancée du Timbalier. Tras la presentación, el agradecido compositor le escribió a Marchesi: “Vous avez été divine! Vous avez rendu avec une intensité de vie et de sentiment pittoresque cette petite oeuvre que vous rendez presque populaire.”

Blanche heredó de su madre las directrices de cómo Beethoven quería que se interpretara su música. Mathilde Marchesi fue informada en este asunto por su tía y escuchó a Madame Sontag, la soprano favorita de Beethoven, ejecutando la música de la manera que el maestro aprobaba. En 1900, tras algunos años de carrera como concertista, Blanche cantó La Cloche de Saint-Saëns y el aria ‘Abscheulicher’ de Leonora de Fidelio bajo la batuta de Hans Richter. Un año antes había cantado también ‘Ah! perfido’ de Beethoven y Die Loreley de Liszt en el debut oficial de Richter en Manchester con la Orquesta Hallé. Richter había colaborado estrechamente con Wagner, y había sido elegido en 1876 para dirigir la primera representación completa de El anillo de los Nibelungos en el Festival de Bayreuth. Esa noche de 1900, Richter le dijo a Marchesi que podría ser una gran cantante wagneriana. Blanche le preguntó si pensaba que su voz era suficientemente poderosa para representar a las heroínas dramáticas de Wagner y el maestro le respondió: “Justamente los cantantes como tú son los que Wagner deseaba y esperaba. Él quería un estilo clásico y un método vocal perfecto y es un gran error pensar que todas las personas que de hecho cantaron sus obras, ignorando los métodos, eran de su agrado.” Richter debió persuadir al esposo de Blanche para que la dejara subir a escena y así es como llegó a hacer su debut en la ópera ese mismo año en Praga en Walküre como Brünnhilde. Antonín Dvořák, que se encontraba en el público, invitó a Marchesi a su casa tras la función y le dijo: “Así es como Brünhilde, y todo en este mundo, debe ser cantado”.

Marchesi llegó a ser una de las artistas preferidas por la Reina Victoria. Un artículo que apareció en The Daily Telegraph, escrito por una dama de compañía poco después de la muerte de la reina, detallaba que ella había “amado a unos pocos cantantes, por sobre todos a Albani, Jenny Lind, Calvé y Blanche Marchesi.” En 1907 fue seleccionada por Sir Thomas Beecham para presentar por primera vez en Londres la Sinfonía nº 4 de Mahler.

En un tiempo en el que era muy común escuchar cualquier canción u ópera traducida a la lengua del país donde la representación tuviera lugar, Blanche Marchesi fue una gran defensora del abordaje de las obras en su lengua original y consideraba que las traducciones eran traiciones y crímenes musicales. En 1932, totalmente dedicada a la enseñanza, escribió su segundo libro, The singer’s catechism & creed. Permaneció hasta el final de su vida abanderada del método que recibió de su madre, fortaleciendo su vínculo con la técnica y la tradición verdaderas de la antigua escuela italiana del canto.


Grabaciones

Blanche Marchesi
Bist du bei mir
Johann Sebastian Bach

Blanche Marchesi
L’Été
Cécile Chaminade

Blanche Marchesi
Amuri, Amuri!
Eco della Sicilia
Francesco Paolo Frontini


Fuentes