Francesco Tamagno: el primer Otello

El primer Otello de Verdi, Francesco Tamagno, nació en Turín en 1850 y murió en 1905. Sus padres llevaban una modesta trattoria y él tomó lecciones de canto con el director y compositor Carlo Pedrotti en el Liceo Musicale y participó en el coro.

Durante su carrera de más de tres décadas, que lo llevó a 65 ciudades en 26 países diferentes, apareció en más de 50 óperas y obras de música sacra (nueve de ellas de Verdi) y fue alabado por sus actuaciones en Il trovatore, La forza del destino, Ernani, Poliuto, Guglielmo Tell, Le prophète, Les Huguenots, L’Africaine, Robert le diable, La Juive, Aida, Samson et Dalila, Le roi de Lahore, Hérodiade y Lucia di Lammermoor. Creó roles en varias óperas, entre ellas Maria Tudor de Gomes en 1879, Il figliuol prodigo y Marion Delorme de Ponchielli en 1880 y 1885, I medici de Leoncavallo en 1893 y Messaline de De Lara en 1899.

Realizó su debut de tenor principal como Riccardo en Un ballo in maschera en 1874 en el Teatro Bellini en Palermo. El mes siguiente se presentó de nuevo en Un ballo y en La forza del destino en Ferrara. Allí, Tamagno tomó algunas lecciones de canto con Antonio Buzzi, el director, que era maestro de canto. Algún tiempo después también tomó lecciones con el maestro Luigi Vannuccini, un director y violinista amigo de Rossini. La siguiente temporada, en La Fenice en Venecia, sería la primera en que compartiría escenario con cantantes célebres: Josephine de Reszke cantó en Guarany y Selvaggia (otro estreno mundial) y Emma Albani cantó en Lucia di Lammermoor.

En 1877, en la primera noche de la temporada, Tamagno hizo su debut en La Scala de Milán, cantando L’africaine de Meyerbeer. Desde mayo a noviembre de 1878 cantó en el Teatro Colón, en Buenos Aires, luego en Río de Janeiro, y volvió a La Scala para abrir la temporada con 21 representaciones del rol principal en Don Carlo de Verdi, todavía en cinco actos. En 1880 abrió la temporada de La Scala otra vez, con el estreno mundial de Il figliuol prodigo de Ponchielli, seguido de Ernani. Su primera colaboración con Verdi fue en 1881, cuando creó el rol de Gabriele Adorno en la versión revisada de Simon Boccanegra, con Victor Maurel en el papel principal y Edouard de Reszke como Fiesco. En una carta dirigida a Verdi, Giulio Ricordi comenta que en las últimas tres funciones, Tamagno “habiendo cantado la ópera ya varias veces, ha llegado a entender mejor tanto la música como la acción de su rol… tuvo momentos de feliz inspiración y provocó gran entusiasmo en el público.”

Retornó a La Scala en 1884 para crear Don Carlo en la nueva versión revisada por Verdi, dirigida por Franco Faccio. Verdi le escribió a Ricordi acerca de los ensayos: “No me digas que los cantantes han estado estudiando y conocen la ópera. No lo creo ni por un minuto. Hay dos cosas que ciertamente no saben: cómo enunciar claramente y mantenerse en tempo, dos cosas que son más esenciales en “Don Carlos” que en ninguna de mis otras óperas. Faccio puede comenzar, o puede continuar con los ensayos. Recomiendo y demando que insista sobre todo en la enunciación y en mantener el tempo. ¡Tal vez pienses que se trata de pedantería! Pero no hay forma de evitarlo: esa es la manera en que la ópera está escrita, Y si esperas algún éxito, esa es la manera en la que debe ser interpretada.” La función fue un gran éxito para Tamagno y el crítico Filippo Filippi escribió sobre él: “Tamagno vuelve mostrando un gran progreso en su manera de cantar, de frasear, de realizar efectos de sombreado, de cantar en mezza voce, de mostrar los acentos de una música apasionada y de sumergirse en el personaje que representa…”

El futuro elenco de Otello —Tamagno, Maurel, Pantaleoni y Navarini— abrió la temporada en La Scala con Aida, bajo la batuta de Franco Faccio, el 26 de diciembre de 1886. El 29 de octubre, Verdi había escrito a Faccio: ”Te urjo a hacer que Tamagno, cuando llegue, estudie su parte a fondo. Es tan impreciso en su lectura de la música que realmente quiero que estudie el rol con un músico minucioso que pueda hacer que cante las notas con su valor total y en tiempo.” Ricordi le aseguró, en noviembre, que “Tamagno está estudiando todos los días con Faccio, con todo su corazón y con el amor más grande, y que Faccio está muy contento con él.” Casi un año antes, el 29 de enero de 1886, Tamagno había escrito a Verdi agradeciéndole el honor de haberlo seleccionado como su futuro Otello. Dos días después, Verdi prontamente respondió que debía “quejarse de las personas que han hecho promesas en mi nombre, que no estaban en posición de hacer”.

Pasó el tiempo y en palabras de Boito: “Giuseppe Verdi había decidido que Tamagno debía tener el papel principal en la atroz tragedia aún antes de componerla; él fue, por tanto, el primero en adivinar que sería capaz de una interpretación formidable. Luego, cuando la ópera estuvo pronta y comenzaron los ensayos, él fue el primero en admirar a Tamagno como cantante y como trágico; de hecho, las expectativas del Maestro fueron grandemente superadas.” Gino Monaldi, empresario y crítico, declaró que en la noche del 5 de febrero de 1887 Tamagno apareció “de pronto transformado en un gran artista” y que este milagro era “obra de Verdi”, que había tratado de “inculcar la elocuencia del arte en esa voz… y prueba de ello es que Tamagno, estimulado por el gran Maestro, de pronto cambió su naturaleza y sufrió una transformación completa en esos pocos meses.” Esa fue la primera noche de Otello en La Scala. Tras 25 funciones, la compañía salió de gira con Faccio, brindando ocho representaciones en el Teatro Costanzi, en Roma, en abril y ocho en La Fenice, en Venecia, en mayo.

En 1889 y 1890, Tamagno participó en una de las “giras de despedida” de Adelina Patti en Estados Unidos, junto a grandes cantantes como Lillian Nordica y Emma Albani y los directores Luigi Arditi y Romualdo Sapio. En 1892 cantó en la versión revisada en tres actos de Edgar de Puccini en Madrid, habiendo leído la primera versión junto al compositor. Ese mismo año, en una carta a Tamagno, Puccini escribió: “¡Siempre puedo escuchar el sonido de tu voz divina en mis oídos y pensar en el extraordinario, inspirado intérprete que cantará mi música!”

Meses después, dio un concierto en Pesaro y Gino Monaldi da una vívida descripción de Tamagno cantando a sus admiradores afuera del hotel: “… salió al balcón, con la cabeza descubierta, y en el silencio sepulcral de esas cinco o seis mil personas congregadas en cada esquina, cantó su famoso Esultate! Como todos los demás, yo no tenía ni idea de cómo sería la voz de Tamagno al aire libre, y lógicamente supuse que el efecto acústico sería ciertamente menor que en el teatro; ¡todo lo contrario! La voz de Tamagno me pareció una trompeta de plata, ¡animada por el aliento del famoso Brizzi [un trompetista] de Bologna! Un sonido y un poder prodigiosos. Casi todos en Pesaro escucharon la explosión de esa trompeta humana resonando en la noche, y muchas fueron las ventanas que se abrieron de par en par, incluso en las calles más distantes, para que la gente pudiera admirar ese sonido formidable. Y cuando, urgido por el aplauso de la multitud frenética, Tamagno cantó el Esultate! una segunda vez, por lo menos la mitad de los ciudadanos de Pesaro comprendieron que esa era la voz de Tamagno, la única capaz de tal hazaña prodigiosa.”

En 1894 Tamagno comenzó su única temporada como miembro del Metropolitan Opera, donde cantó en 51 funciones de 8 óperas en Nueva York y en gira. Su debut fue como Arnoldo en Guglielmo Tell con Mario Ancona, Edouard de Reszke y Pol Plançon. Luego apareció en Aida, Lucia di Lammermoor, Il trovatore, Otello, Samson et Dalila, L’africaine y, por única vez en su carrera, Cavalleria rusticana. Cantó con Melba, Nordica, Eames, de Lussan, Mantelli, Maurel, y Campanari. Cantó en la noche de cierre de la temporada el 30 de abril y el 13 de mayo ya se encontraba debutando en Covent Garden como Otello.

El 1º de febrero de 1901, participó en un concierto en La Scala organizado por Toscanini como tributo al recientemente fallecido Verdi. Cantó un dúo de La forza del destino con Antonio Magini Coletti y Enrico Caruso lideró el cuarteto de Rigoletto. Algunos años antes, en 1898, Tamagno escuchó a Caruso en el estreno mundial de L’Arlesiana de Cilea en el Teatro Lirico, en Milán, y al salir le dijo a un reportero: “Será el más grande de todos nosotros.” Como parte de su contrato con la compañía de grabación G&T, Tamagno fue obsequiado con varias grabaciones y gramófonos y, mientras que eligió una grabación de De Lucia y una de Alessandro Moreschi, seleccionó seis de Caruso.

El popular escritor Edmondo De Amicis escribió una breve biografía de Tamagno en la que el cantante comenta acerca de su técnica vocal: “Y cuando astutamente le pregunté qué quería decir realmente con la colocación de la voz, él inmediatamente me dio una demostración práctica, imitando el método particular de colocar la voz de Masini, Stagno, Patierno y otros tenores famosos tan fielmente que creí que realmente los estaba escuchando cantar a cada uno de ellos; y luego, para mostrarme la diferencia, me dio un ejemplo propio.” Tamagno explicó: “La voz no está en la garganta: está en los pulmones; y agregó, golpeando su pecho con la mano: – La voz está aquí –y me dejó sentir la formidable profundidad de su respiración, como el soplo de un fuelle industrial. – Cuando un cantante se retira, dicen que ya no tiene voz. ¡Oh, no! En la mayoría de los casos la voz está tal como era: lo que ha perdido es su poder pulmonar. ¡Yo siento como si tuviera una bomba dentro de mí! Escuche cómo sostengo una nota.- Y atacó un Si agudo y lo mantuvo durante tanto tiempo que hubiera podido escribir un verso alejandrino y pasarlo en limpio.”

Sir John Barbirolli declaró en una entrevista publicada en la revista Records and Recordings en 1958: “Provengo de una familia de músicos, y en Italia tanto mi padre como mi abuelo formaron parte de la orquesta en representaciones de Otello supervisadas por Verdi mismo. He crecido con la música en la sangre, y no puedo encontrar a nadie que cante hoy como Tamagno lo hacía en esas viejas grabaciones acústicas.” Blanche Marchesi expresó que el Esultate! de Tamagno era el mejor ejemplo de canto declamatorio que ella había podido escuchar en una grabación.


Grabaciones

Francesco Tamagno
Corriam, voliam,
Guglielmo Tell
Gioachino Rossini

Francesco Tamagno
Di quella pira,
Il Trovatore
Giuseppe Verdi

Francesco Tamagno
Ora e per sempre addio,
Otello
Giuseppe Verdi

Francesco Tamagno
Sopra Berta l’amor mio,
Il Profeta
Giacomo Meyerbeer

Francesco Tamagno
Un dì all’azzurro spazio,
Andrea Chénier
Umberto Giordano

Francesco Tamagno
Deserto sulla terra,
Il Trovatore
Giuseppe Verdi

Francesco Tamagno
Esultate!,
Otello
Giuseppe Verdi


Francesco Tamagno
Niun mi tema,
Otello
Giuseppe Verdi


Francesco Tamagno
Quand nos jours,
Hérodiade
Jules Massenet


Fuentes

  • The Career of Francesco Tamagno; Michael Aspinall; 2007; consultado en julio de 2017.
  • Francesco Tamagno; historyofthetenor.com; consultado en julio de 2017.
  • Verdi, the man in his letters; Werfel, Stefan, Downes; Nueva York; 1942.
  • I copialettere di Giuseppe Verdi; Cesari, Luzio; Milán; 1913.