Miguel Barrosa: sobre la importancia del cultivo de los medios vocales

Tercer fragmento de El Bel canto en la teoría y la práctica, compendio sobre la maestría en el arte del canto publicado por el tenor Miguel Barrosa en 1951.


Hay cantantes que por la belleza de su voz o por su arte innato llegan hasta la fama aún carentes de técnica. ¡Lamentable error! Sin técnica en el canto la única cosa que se logra es cantar mientras las facultades físicas nos son propicias; pero, ¿y cuando empiezan a faltar? Tan pronto esto sucede, empiezan las “pegas”, que no son capaces de resolver por haber cantado sin una base real, un estudio nota por nota, única y verdadera escuela. El canto tiene su matemática, su estructura, y nada se puede hacer sin que tenga raíces sólidas; es decir, técnica.

Hay maestros que presumen de tal porque determinados discípulos logran grandes éxitos al principio de carrera. Muchas veces estos éxitos se deben a las condiciones particulares de cada alumno, limitándose la labor del maestro a enseñarles las partituras. Por eso, aunque los cantantes por naturaleza tengan la voz impostada, hay que apuntalar esa impostación natural con la técnica, para que, cuando falte la primera, sepan vencer toda clase de dificultades con la segunda; es decir, con el conocimiento profundo de la emisión de la voz con arreglo al estudio, y no gracias a la Providencia.

Con más de sesenta años oí cantar a muchos artistas, ¡todos ellos técnicos! Hace sólo meses que Carlo Galeffi cosechaba un triunfo nuevo que añadir a su envidiable lista. ¡Y son más de setenta años los que tiene el portentoso barítono! Por el contrario, a cantantes también maravillosos, con voces espléndidas, los he visto caer en pleno éxito apenas el cansancio se apoderó de una laringe mal defendida por carencia de estudio.

Por ello, y para terminar, cabe decir de forma definitiva, que, con voz impostada o con voz sin impostar, las vocalizaciones, los ejercicios, son totalmente indispensables, como base principal de una impostación de voz, que se hace con conocimiento de causa y no por regalo de la Naturaleza.

El talento del artista puede suplir deficiencias de la glotis, como hemos visto tantas veces. Es bien cierto que se canta con la voz, pero no es menos cierto que de poco servirá un órgano vocal, por maravilloso que sea, si no va dirigido por un buen grado de inteligencia, musicalidad y arte. Es por ello bien gráfica la famosa frase del inolvidable Mascagni: “Para cantar, también hace falta algo de voz…”

Texto extraído de El Bel canto en la teoría y la práctica, Miguel Barrosa, Madrid, 1951.