Leone Giraldoni: sobre la falta de seriedad en los estudios vocales

Leone Giraldoni (1824 – 1897) fue un célebre barítono y pedagogo del canto cuya carrera artística estuvo fundamentalmente ligada a la obra de Giuseppe Verdi. Fue elegido por el compositor para crear el papel de Simon Boccanegra en el estreno de la primera versión de la ópera en La Fenice de Venecia en 1857 y el de Renato en Un ballo in maschera en Roma en 1859. Tras su retirada de los escenarios se dedicó a la enseñanza del canto y fue uno de los maestros que revolucionaron la Escuela Romántica Italiana, abriendo paso a la evolución técnica que hizo posible el cumplimiento de los requisitos estéticos del canto romántico. Publicó en 1889 su Compendium: método analítico, filosófico y fisiológico para la educación de la voz, en el que reúne el aprendizaje de toda una vida.


Sé de maestros que se permiten indicar que algunos sonidos deben atacarse en la cima de la cabeza, otros en la nuca. Conozco a otros que tienen la ingenuidad de censurar a algunos de sus colegas, diciendo que tal hace cantar de estómago, que tal otro imposta la voz muy abajo, etc., etc.; todas opiniones insulsas que ni siquiera soportan la discusión de personas serias y que saben lo que dicen. Por este motivo no se podría recomendar lo suficiente al alumno de canto el sumo discernimiento en la elección del maestro que debe iniciarlo en los misterios del arte al cual desea aplicarse, puesto que creo que ninguna profesión se presta tanto a la charlatanería como la de la enseñanza del canto.

Puede decirse que la mayor parte de los maestros que enseñan canto, admitida incluso la honestidad de sus propósitos, están completamente al oscuro de los principios que se ponen a enseñar. […] De aquí la falta de cantantes conscientes de las leyes indispensables para la formación de un artista serio; de aquí la pérdida de voces en manos de maestros incapaces; de aquí el gran descrédito que reina sobre los artistas líricos. […] Las estrellas, los divos y las divas modernos pululaban en el tiempo en el cual un artista consagraba seis o siete años a instruirse bajo la protección de maestros que en su mayoría habían sido cantantes que dejaron una luminosa huella en el arte. Pero hoy con la invención de las ferrovías y del telégrafo, todo se quiere hacer rápido al costo de hacerlo mal.

La consecuencia la vemos hoy.

Texto extraído y traducido de Compendium, Leone Giraldoni, Milán, 1889.