Luisa Tetrazzini: el dominio de la lengua

Segundo capítulo del libro Caruso y Tetrazzini sobre el arte del canto, en el que la soprano Luisa Tetrazzini, tras haberse pronunciado sobre el tema de la respiración, aborda el control de la lengua y los registros vocales.


La lengua es un verdadero obstáculo en el camino del cantante. La lengua es un músculo enorme en comparación con las otras partes de la boca y de la garganta, y particularmente sus raíces pueden con un ligero movimiento bloquear el pasaje de la garganta presionando contra la laringe. A esto se debe buena parte del canto constreñido que hoy escuchamos.

Cuando la lengua forma una montaña en la parte posterior de la boca el cantante produce lo que en inglés coloquial se llama “el tono de la patata caliente” —esto es, un tono que suena como si le fuera difícil atravesar la boca. Verdaderamente le es difícil, ya que debe pasar por encima de la parte posterior de la lengua.

El estudiante de canto debe aprender a controlar los músculos de la lengua y, por sobre todas las cosas, debe aprender a relajarla y gobernarla a voluntad, de modo que nunca se endurezca y forme ese bulto duro que puede sentirse con claridad inmediatamente por detrás de la barbilla bajo la mandíbula.

Controlar la lengua requiere mucha práctica, y hay muchos ejercicios diferentes que pretenden ser beneficiosos para lograr su completo control. Uno, por ejemplo, se trata de sacar la lengua tanto como sea posible sin endurecerla y luego volver a meterla lentamente. Esto puede hacerse frente a un espejo tratando de sacar la lengua no solo desde la punta sino desde la raíz, manteniendo la lengua amplia hacia los lados. Otra manera es tomar los lados de la lengua con los dedos y sacarla delicadamente.

Por mi parte, apruebo escasamente estas formas mecánicas de lograr el control de la lengua excepto en los casos en los que el cantante es de temperamento flemático y no se le puede hacer sentir las variadas sensaciones de la lengua rígida o retirada hacia atrás de otra forma. Normalmente pienso que hacen que el cantante se sienta consciente de sí mismo, nervioso y que muy probablemente endurezca la lengua en su gran deseo de relajarla y mantenerla plana.

De todas formas, estos ejercicios, combinados con ejercicios de dicción, ayudan a hacer la lengua elástica, y cuanto más elástico y rápido se hace este músculo más clara será la dicción del cantante y más flexible será su voz.

La posición correcta de la lengua es elevada desde atrás, yaciendo plana en la boca, la punta aplanada bajo los dientes frontales, con los lados un poco levantados como para formar en ella un leve surco. Cuando la lengua yace demasiado baja se forma un bulto tras la barbilla bajo la mandíbula al cantar y pueden sentirse con claridad los músculos tensos. Cuando la mandíbula está perfectamente relajada y la lengua yace plana en la boca hay un ligero hueco bajo la barbilla y no hay rigidez en los músculos.

Por supuesto que la punta de la lengua se emplea en la pronunciación de las consonantes y debe ser lo suficientemente ágil como para volver a la posición correcta tan pronto como ha terminado su trabajo.

Ascendiendo en la escala, el surco en la lengua aumenta al llegar a las notas más agudas. Aquí es donde la parte posterior del paladar comienza a elevarse para añadir resonancia a las notas de cabeza, incorporando la participación de las cavidades de la cabeza.

Podéis ver fácilmente vuestro paladar posterior en acción abriendo bien la boca y generando la sensación de estar a punto de estornudar. Bien atrás en la garganta, muy por detrás de la nariz, veréis un lugar blando que se elevará cuando el estornudo se haga inminente. Ese pequeño punto es el paladar blando. Debe elevarse para que las notas agudas obtengan resonancia de cabeza. Cuando se encuentra avanzada en su arte, una cantante puede hacer esto a voluntad.

El posicionamiento de la garganta, la lengua y el paladar, trabajando juntos, diariamente responderá más fácilmente a sus órdenes. De todas maneras, la cantante debería ser capaz de controlar cada parte por separado.

La dirección consciente de la voz y el control de la garganta son necesarios. Frecuentemente en la ópera la cantante, estando sentada o yaciendo en una posición incómoda que no es naturalmente conveniente para producir la voz, dirigirá conscientemente sus notas hacia dentro de las cavidades de la cabeza por medio de la apertura de la garganta y la elevación del paladar blando. Por ejemplo, en el rol de Violetta la música del último acto se canta yaciendo acostada. Con el fin de conseguir la resonancia adecuada para algunas de las notas agudas debo empezarlas en la cavidad de la cabeza por medio de, por supuesto, el apoggio, o sostén respiratorio, sin el cual la nota sería delgada y no tendría ningún cuerpo.

La sensación que tengo es de una ligera presión respiratoria dirigiéndose casi en línea recta hacia dentro de la cavidad detrás de la frente sobre los ojos sin ninguna obstrucción o sensación en la garganta de ningún tipo.

Este es el ataque correcto para el tono de cabeza, o para un tono del registro superior. Antes de explicaros los registros debo contarles acerca de uno de los cumplidos más divertidos que he recibido. Una persona muy halagadora estaba comparando mi voz con la de otra soprano aguda a la que admiro mucho. “Su voz es hermosa, particularmente en el registro superior”, insistí cuando la señora estaba siendo criticada. “Ah, madame,” respondió el crítico halagador, “pero vuestros registros transmiten mucha más calidez.”

Creo que esta ocurrencia es demasiado buena para ignorarla, también la crítica, aunque injusta para con la otra cantante, es interesante para el estudiante, porque en el registro superior, que incluye en algunas voces todas las notas sobre el Do central, las notas son delgadas y frías a menos que estén sostenidas por el apoggio, el sostén respiratorio, del que tanto os he hablado. La gente pregunta si los registros vocales existen. Ciertamente que sí. Siempre hay tres y a veces hay cuatro en las voces muy agudas. Los registros normales son el inferior, el medio, la voz aguda, o voz de cabeza, y a veces la segunda voz aguda, que ha sido denominada la voz flagelante.

Un registro vocal es una serie de tonos que son producidos por una cierta posición de la laringe, la lengua y el paladar. En la voz femenina el registro medio comprende las notas desde el Mi en la primera línea del pentagrama hasta alrededor del Do central. La voz de cabeza comienza en el Do central y sube a veces hasta el final de la voz, a veces hasta el Si natural o el Do, donde se une con el segundo registro de cabeza, que he escuchado ascender hasta un silbido en voces fenomenales cultivadas únicamente en este registro e inútiles para el trabajo vocal.

Pese a que los registros existen y los tonos en la zona media, inferior y superior no son producidos de la misma manera, la voz debe ser ecualizada de tal forma que el cambio en los registros no pueda escucharse. Y un tono cantado con voz de cabeza debe tener el mismo grado de calidad, resonancia y poder que un tono que se canta con la voz inferior.

A medida que la voz asciende en la escala, cada nota es diferente y mientras que uno sube la posición del órgano de la garganta no puede permanecer igual a través de varios tonos diferentes. Pero nunca debe haber un cambio abrupto, ya sea audible para el público o sensible en la garganta del cantante. Cada tono debe ser imperceptiblemente preparado, y de la elasticidad de los órganos vocales depende la suavidad de la producción del tono. Ajustar el aparato vocal para el registro superior debe ser imperceptible y mecánico siempre que hay que cantar una nota aguda.

En el registro superior debe usarse principalmente la voz de cabeza, o voz que vibra en las cavidades de la cabeza. El registro medio requiere resonancia palatal, y las primeras notas del registro de cabeza y las últimas del registro medio requieren una juiciosa mezcla de ambas resonancias. El registro medio se puede extender hacia las notas agudas, pero siempre primero al costo de la belleza de la voz y luego de la voz en sí misma, ya que ningún órgano puede soportar su mal uso por mucho tiempo.

Esta es sólo una de las razones por las que tantas bellas y grandes voces se destrozan mucho antes de lo que debieran.

En un exceso de entusiasmo la joven cantante intenta desarrollar las notas agudas y hacerlas sonar —en su propio oído, en todo caso— tan grande como la voz central. El tono puro de cabeza le suena pequeño y débil a la cantante, y ella preferiría usar la calidad pectoral, pero el tono de cabeza tiene la calidad penetrante que lo hace presente en una gran sala, mientras que el registro medio, a menos que sea usado en su lugar correcto, hace que la voz suene apagada, pesada y sin vitalidad. Pese a que para la cantante el tono pueda resultar inmenso, en realidad carece de resonancia.

Una cantante nunca debe dejar de escucharse a sí misma inteligentemente y nunca debe descuidar el cultivo del tono de cabeza o sobre-tono de la voz, que es su salvación, ya que significa vitalidad, poder y juventud en la voz. Sin él la voz más bella pronto se desgasta y pierde en afinación. Usado juiciosamente preservará la voz en el camino a la vejez.

Texto extraído y traducido de Caruso and Tetrazzini on the Art of Singing; Enrico Caruso, Luisa Tetrazzini; Nueva York, 1909.