Luisa Tetrazzini: control respiratorio, la base del canto

Celebérrima como Violetta, Gilda y Lucia di Lammermoor, Luisa Tetrazzini (1871 – 1940) fue una gran estrella en el mundo internacional de la ópera. Su debut en Londres en 1907 causó tal entusiasmo que la prensa y el público la proclamaron “la nueva Patti”. Atraída desde su castillo en Gales por la exaltación de la joven soprano, la legendaria Adelina Patti asistió a la segunda representación de La traviata en Covent Garden y le hizo saber, a Tetrazzini y a la prensa, que había conquistado por su propio mérito la corona que ella había hecho a un lado. En 1909 participa en la escritura del libro Caruso y Tetrazzini sobre el arte del canto, en el que ambos enuncian las reglas fundamentales que permiten correr el velo de misterio que se cierne sobre el canto e intentan acercar al alumno a los principios del arte de cantar naturalmente.


Hay una sola forma de cantar correctamente y es cantar naturalmente, fácilmente, cómodamente. La cumbre del arte vocal es no tener un método aparente, sino ser capaz de cantar con perfecta facilidad desde un extremo de la voz hasta el otro, emitiendo todas las notas en forma clara y potente y haciendo que cada nota de la escala suene lo mismo en calidad y belleza tonal que las notas que la preceden y que la suceden. Hay muchos métodos que conducen a la meta del canto natural —esto es, la producción de la voz con facilidad, belleza y perfecto control. Algunos de los más grandes maestros en el mundo alcanzan este punto a través de caminos aparentemente divergentes.

Alrededor del arte del canto se ha formado un culto que incluye toda una jerga de palabras que significan una cosa para el cantante y otra cosa para el resto del mundo y que muy frecuentemente no significan lo mismo para dos cantantes de diferentes escuelas. En estas conversaciones trataré de usar las palabras más sencillas y traduciré tan claramente como pueda las pocas expresiones que deba tomar de mi propio idioma para que no hayan malentendidos.

El arte más elevado y toda una vida de trabajo y estudio ciertamente son necesarios para alcanzar una emisión sencilla. Hay una gran cantidad de voces naturales maravillosas, particularmente entre los jóvenes de Suiza e Italia, y la voz americana es especialmente conocida por su pureza y la belleza de su tono en los registros agudos. Pero estas voces naturalmente inexpertas pronto se rompen o fracasan si se utilizan mucho a menos que el cantante complemente los dones vocales naturales que le dio Dios con una comprensión consciente de cómo debe usarse el aparato vocal.

El cantante debe tener algún conocimiento de su estructura anatómica, particularmente de la estructura de la garganta, la boca y la cara, con sus cavidades de resonancia, que son tan necesarias para la producción correcta de la voz. Además, los pulmones, el diafragma y todo el aparato respiratorio deben ser comprendidos, porque la base del canto es la respiración y el control de la respiración. Un cantante debe ser capaz de confiar en su aliento al igual que confía en la solidez del suelo bajo sus pies. Una respiración temblorosa y descontrolada es como un cimiento tambaleante sobre el cual nada puede ser construido, y hasta que esa base no se haya desarrollado y fortalecido el aspirante a cantante no puede esperar resultados satisfactorios.

Debo pedir un sacrificio a las muchachas: la cantante no puede usar corsés apretados y no debe usar ninguna clase de corsés que vayan más arriba que la costilla más baja. En otras palabras, el corsé no debe ser más que un cinturón, pero con tanta longitud de cadera como la usuaria encuentre conveniente y necesario. Con el fin de asegurar una adecuada capacidad respiratoria se entiende que la ropa debe estar absolutamente suelta alrededor del pecho y también a través de la parte inferior de la espalda, ya que debemos respirar con la parte posterior de los pulmones así como con la anterior. En mis años de estudio y trabajo he desarrollado mi propia capacidad respiratoria al punto de convertirme en la desesperación de la costurera de moda, pero tengo un diafragma y una respiración en la que puedo confiar en todo momento.

Al aprender a respirar es bueno pensar en los pulmones como sacos vacíos, en los que el aire cae como un peso, de modo que primero piensas en llenar la parte inferior de los pulmones, luego la parte media y así hasta que no puedes inhalar más aire. Realiza inspiraciones cortas por la nariz. Esto, por supuesto, es sólo un ejercicio para el desarrollo de la respiración. Ahora comienza a inhalar desde el fondo de los pulmones primero. Exhala lentamente y siente como si estuviera empujando el aire contra su pecho. Si puedes conseguir esta sensación al cantar, te ayudará mucho a controlar la respiración y a evitar enviar demasiado aire a través de las cuerdas vocales. El aliento debe ser enviado hacia afuera en un flujo uniforme y constante.

Al comenzar a cantar notarás, si te observas con mucho cuidado, que primero intentarás inhalar demasiado aire; en segundo lugar forzarás todo el aire hacia afuera de una vez, emitiendo un sonido aéreo, o al intentar controlar el flujo con el diafragma de pronto dejarás de enviar el aire hacia adelante y emitirás el sonido por presión de la garganta. Nunca debe haber ningún tipo de presión en la garganta. El sonido debe realizarse a partir del flujo continuo de aire. Debes aprender a controlar este flujo de aire, de modo que ninguna acción muscular de la garganta pueda cortarlo. Abre la garganta ampliamente y comienza a emitir la nota por presión del aire. La sensación física debe ser primero un esfuerzo por parte del diafragma para presionar el aire hacia arriba contra la caja del pecho, luego la sensación de una garganta perfectamente abierta y, por último, la sensación de que el aire pasa libremente a las cavidades del cabeza.

La cantidad de sonido es controlada por la respiración. Al disminuir el tono la apertura de la garganta sigue siendo la misma. Sólo disminuye la cantidad de aire que enviamos hacia adelante. Eso lo hacemos con los músculos del diafragma. Filare la voce: comenzar la emisión con un hilo de voz, aumentar la anchura del sonido y luego disminuirlo de nuevo, es uno de los efectos más bellos en el canto. Se logra a través del control de la respiración y su realización perfecta significa el dominio completo de la mayor dificultad en el aprendizaje del canto.

Creo que uno de los mejores ejercicios para aprender a controlar la voz a través del control de la respiración es estar de pie en una habitación bien ventilada o en el exterior y lentamente realizar pequeñas inspiraciones a través de las fosas nasales, como si estuvieses oliendo algo. Toma sólo un poco de aire cada vez y siente como llenaras el fondo y también la parte posterior de tus pulmones. Cuando tengas la sensación de estar lleno hasta el cuello, retén el aire durante unos segundos y luego expúlsalo muy lentamente de nuevo en espiraciones breves. Este es un ejercicio espléndido, pero quiero advertirte que no practiques ningún ejercicio de respiración al punto de hacer que tu corazón lata rápido o te sientas ahogado. Ejercitar excesivamente los pulmones es tan malo como no ejercitarlos en forma suficiente y los resultados son a menudo perjudiciales. Como todo lo demás en el canto, deberías realizar este aprendizaje de forma gradual. Nunca lo descuides, porque es el fundamento mismo de tu arte. Pero no trates de desarrollar cinco pulgadas de expansión diafragmática en dos semanas. De hecho, no es la expansión para lo que estamos trabajando.

He notado esta peculiaridad en los jóvenes cantantes: si tienen un enorme desarrollo del diafragma, piensan que deberían ser capaces de cantar, pase lo que pase. Una vez vino a verme una chica cuya figura era realmente desproporcionada. Había presionado hacia afuera la parte inferior de sus pulmones más allá de cualquier línea artística. “Verá, señora,” exclamó, “he estudiado la respiración, ¡tengo un diafragma tan fuerte que puedo mover el piano con él!” E inmediatamente se acercó a mi piano y, empujando con su fuerte diafragma, movió el piano una fracción de pulgada. Yo estaba impactada. Nunca había conocido a una cantante tan atlética. Cuando le pedí que me dejara escucharla, sin embargo, una diminuta corriente de voz de contralto sonó emitida por esos poderosos pulmones. Había desarrollado su capacidad respiratoria, pero cuando cantaba contenía el aliento. He notado que mucha gente hace esto y es una de las cosas que hay que superar al comenzar los estudios de canto. Ciertos jóvenes cantantes toman una enorme cantidad de aire, endureciendo cada músculo para poder contenerlo, privando así a sus músculos de toda elasticidad. Luego cierran la garganta y sólo dejan escapar una mínima fracción de aire, sólo lo suficiente para hacer un sonido. Demasiada inhalación y un esfuerzo demasiado violento al inhalar no ayudan al cantante en absoluto.

La gente ha dicho que no puede ver cuando respiro. Ciertamente puedo decir que nunca me quedo corta de aire, incluso si trato de respirar invisiblemente. Cuando respiro muevo el diafragma apenas perceptiblemente pero siento que el aire llena mis pulmones y siento que mis costillas superiores se expanden. Al cantar siempre siento como si forzara mi aliento contra el pecho y, al igual que en los ejercicios de Delsarte encontramos que el pecho dirige todos los movimientos físicos, cuando cantas debes sentir este firme apoyo del pecho desde las notas más agudas a las más graves.

He visto a los alumnos, al tratar de dominar el arte de respirar, manteniéndose tan rígidos como en una banda militar. Esta rigidez de la columna vertebral no les ayudará de ninguna manera en la emisión del sonido, ni aumentará el control de la respiración. De hecho, no creo que les ayude siquiera a estar erguidos, aunque ciertamente les dará una apariencia rígida y para nada graciosa. Un cantante debe estar de pie libre y fácilmente y debe sentir como si el pecho estuviera dirigiendo, pero no debe sentirse restringido o rígido en ninguna parte de las costillas o los pulmones. Desde el momento en que el cantante empieza a emitir un tono, el suministro de aire debe emitirse desde la cámara de aire de los pulmones en forma constante. No debe retenerse nunca. La presión inmediata del aire debe sentirse más contra el pecho. Conozco a un gran número de cantantes que, cuando llegan a pasajes muy difíciles, ponen sus manos sobre el pecho, concentrando su atención en esta parte del mecanismo del canto. El público, por supuesto, piensa que la mano de la prima donna se eleva hacia su corazón cuando, de hecho, la prima donna, con un pasaje de canto dificultoso ante ella, está pensando en su técnica y en el fundamento de esta técnica: el control de la respiración.

Esta sensación de cantar contra el pecho con el peso del aire presionando contra él se conoce como “apoyo respiratorio” y en italiano tenemos incluso una palabra mejor: apoggio, que es el sostén respiratorio. En inglés, el diafragma puede ser llamado el fuelle de los pulmones, pero el apoggio es la respiración profunda regulada por el diafragma. El ataque del sonido debe venir del apoggio o sostén respiratorio. Es esencial al atacar las notas más agudas y ningún cantante puede realmente obtener las notas agudas ni la flexibilidad vocal ni el poderío en la emisión sin el ataque que viene de este apoyo respiratorio. Al practicar los trinos o el staccato la presión del aire debe sentirse incluso antes de escuchar el sonido. Los tonos bellos, claros y campaniles que mueren en un suave piano son los tonos generados en el apoggio y controlados por la presión suave y constante del aire emitido a través de una garganta perfectamente abierta, sobre una lengua baja y que resuena en las cavidades de la boca y la cabeza. Nunca, ni por un momento, cantes sin este apoggio, sin este sostén respiratorio. Su desarrollo y su uso constante significan la restauración de las voces enfermas o fatigadas y la prolongación de todos los poderes vocales en lo que se llama erróneamente la vejez.

Texto extraído de Caruso and Tetrazzini on the Art of Singing; Enrico Caruso, Luisa Tetrazzini; Nueva York, 1909.


Fuentes

  • My Life of Song, Luisa Tetrazzini, Filadelfia, 1922.
  • Caruso and Tetrazzini on the Art of Singing; Enrico Caruso, Luisa Tetrazzini; Nueva York, 1909.