Hipólito Lázaro: segundo consejo

El tenor español Hipólito Lázaro (1887 – 1974), uno de los principales intérpretes del verismo en su tiempo y creador del rol principal de la ópera Il Piccolo Marat de Mascagni, que estrenó en Roma en 1921 con Gilda dalla Rizza, brinda consejo a los futuros cantantes en su libro Mi método de canto, publicado en 1947.


Las causas de la irritación de la garganta, la mayor parte de las veces, no se deben al canto; por lo general son debidas a la alimentación no adecuada para los cantantes, porque todas las fermentaciones del estómago y del vientre se eliminan por las vías respiratorias, y el exhalar esos gases o vapores por tales conductos se irrita la garganta y los cornetes de las fosas nasales, y al sobrevenir la congestión, como no se puede respirar normalmente, forzosamente se ha de hacer por la boca, lo que es causa de todas las indisposiciones de la laringe. Por lo tanto, debes comer lo que a continuación te recomiendo.

Cuando te prepares a emprender una buena temporada, y durante la misma, abstente en absoluto de probar los entremeses.

Primero: desayuna abundantemente frutas en sazón –las que te apetezcan. Si las prefieres cocidas puedes comerlas, pues son excelentes, sobre todo las manzanas.

También puedes degustar, sin impedimento alguno, natillas, cereales con leche endulzados con miel de abeja; tortilla, etc.

Comida del mediodía: comienza por verduras hervidas con poca agua, especialmente las acelgas, pues son las mejores para la voz, debido a que tienen propiedades refrescantes, así como toda clase de verduras, incluso cebollas y ajos; las primeras son beneficiosas para el hígado, y los otros, para los bronquios; las aliñarás con un poco de zumo de limón y no mucho aceite.

Segundo plato: te recomiendo pescados a la parrilla regados con poco aceite y, si es de tu gusto, puedes incluir una picada de ajo y perejil, como guarnición, pero los días que cantes suspende el ajo, pensando en que tu aliento no haría muy felices a tus compañeras en el escenario.

Tercer plato: tubérculos, cereales, pastas de todas las clases, arroz blanco; aunque no debes abusar de todo esto, debido a que produce grasas en exceso.

Cuarto plato: carne a la parrilla o a la plancha –ternera, toro, cordero, o pollo; abstente de comer la de cerdo, ya que es muy difícil de digerir. Come ensaladas con tomate en abundancia, sazonadas con aceite y limón. Los antiguos decían que el tomate era beneficioso a las cuerdas vocales, a pesar de que entonces desconocían el valor de las vitaminas.

Asimismo regálate con frutas en abundancia, pero procura que estén en sazón, pues son de más alimento, ya que contienen más azúcar que cuando están verdes.

Los días que no tengas que cantar puedes comer frutas secas: almendras, avellanas, nueces, etc.; son de muy buen resultado para los cantantes, porque contienen grasa en abundancia y fósforo; pero cuando tengas que actuar no las pruebes, porque estas frutas oleosas producen catarros a la voz, lo mismo que las aceitunas. Tampoco comas alcachofas, ni cebolla cruda, ni salsas, que provocan carraspera en la garganta.

Los días que cantes podrás comer ostras, almejas, mejillones, etc. Pero abstente en absoluto de saborear langosta, langostinos, gambas, centollas, cangrejos, cigalas, etc.

Come quesos frescos y blandos, que no sean picantes. En los guisos que no te pongan especias de ninguna clase; sólo te podrás permitir el placer de saborearlas cuando no cantes, ya que resulta sano cambiar de alimentos.

Si sigues mis indicaciones comprobarás que siempre estás bien del estómago, que es la clave para encontrarse perfectamente de voz.

El día que hayas de actuar ante el público, debes de comer varias horas antes, con objeto de que cantes con el estómago vacío, porque así no te cansas el aliento y desaparece el peligro de forzar notas que te producirían ronquera.

Los deportistas en todas sus clases y aspectos –nadadores, futbolistas, boxeadores, etc.– te dan ejemplo en lo que se refiere a las comidas. El día que tienen que hacer exhibiciones en público comen poco y lejos de la hora de la actuación. No has de olvidar que tu trabajo requiere un esfuerzo continuo de los pulmones y del sistema nervioso. Recuerda que para cantar necesitas más aliento que aquellos para luchar, ya que los combates o encuentros duran minutos. Tu fuelle pulmonar y costillas están constantemente trabajando para darte la resistencia que necesitas durante las horas de inspiración forzada, especialmente en los ensayos.

En el Gran Teatro Scala de Milán ensayé catorce veces el cuarto acto de la “Cena de las burlas,” del maestro Umberto Giordano con libro de Sem Benelli y que a la sazón dirigía el gran maestro Arturo Toscanini. Como iba diciendo, duró el ensayo desde las diez de la mañana hasta la una. A las tres de aquella misma tarde empezamos de nuevo hasta las once y media de la noche. Así, pues, permanecí cantando continuamente, a toda voz, once horas y media. Con que, ten presente que un ensayo es más cansado que cantar una función; por lo tanto, tienes que procurar mantener bien ligero el estómago para que no se te canse el aliento –repito una y otra vez– con objeto de que no cometas una imprudencia que te puede acarrear indisposiciones.

Debes de comer el pan lo más seco posible, con objeto de que trabajen los dientes y muelas y puedas conservar bien fuerte la dentadura. Ya te he dicho lo que te podría suceder si la pierdes. Es conveniente que se mastique bien la comida. Recomiendo, asimismo, que antes de que te laves los dientes te des un ligero masaje en las encías. Con la yema del dedo índice te frotas de abajo para arriba, y viceversa.

Texto extraído de Mi método de canto, Hipólito Lázaro, Barcelona, 1947.