Heinrich Panofka: consideraciones generales V

Quinto capítulo del libro Voces y cantantes, veintiocho capítulos de consideraciones generales sobre la voz y sobre el arte del canto, publicado en 1866 por el maestro Heinrich Panofka.


Capítulo V
Del daño de habituar a los alumnos de canto a marcar con la mano cuando cantan.

El sentimiento de tiempo y ritmo es innato en los buenos organismos musicales; pero no todas las personas que están dotadas de una bella voz tienen un buen organismo musical y a menudo pecan ya sea en el aspecto del sentido rítmico, ya en el del sentido auditivo. Aquellos que tengan defectos de delicadeza y de fineza en sus oídos, desafinarán, más o menos durante toda su vida: nos sería fácil citar ad hoc nombres célebres. Las personas que sienten con dificultad el tiempo, son susceptibles de algún mejoramiento; pero este será siempre incierto y se equivocarán más de una vez; especialmente en las obras de conjunto.

Lo que es imperdonable es la absurda manera de hacer marcar el tiempo con la mano a los pobres escolares cuando estudian el solfeo: y, como si no fuese bastante cruel hacerles pronunciar el nombre de notas que no cantan,1 se añade además a esta enseñanza bárbara una nueva forma de hacerles hacer movimientos de cabeza, de brazos y de pies; mientras cantan algo totalmente distinto de lo que está escrito en el papel que tienen delante de sus ojos.

El escolar, cuando canta una pieza a cuatro tiempos, ve bien esta distribución en el papel, tal como ve las notas. El instrumentista, que debe vencer sobre el mecanismo del piano forte, del violín, de la flauta, para la que necesita, además de lo que incumbe a los dedos, un cálculo exacto de la respiración (lo mismo que el cantante), no puede ni pronunciar las notas que ejecuta ni marcar el tiempo con la mano: entonces lo hace de todas maneras con el pie, cosa nada bella de ver y nociva para la interpretación. ¿Por qué entonces se obliga al escolar cantante a recurrir a este falso auxilio? Es claro que el tiempo se siente en la mente, donde se halla la sede de nuestra inteligencia: ahora, con la mano se reproducirá tal cual lo que se siente: si se siente falsamente, será falso lo reproducido; si, por el contrario, se siente como realmente es, inútil será marcarlo.

Es responsabilidad del maestro acudir en ayuda del escolar y marcarle el tiempo allí donde él pudiera encontrar alguna complicación por el cambio repentino ya sea del tempo o del ritmo. Aquí es necesario, como en el estudio de las notas, proceder con el estudio mental. Será útil, por tanto, que el escolar cuente mentalmente la parte del vocalizo o de la pieza que debe estudiar; que se familiarice mentalmente tanto con el tempo como con el ritmo y la entonación: entonces no tendrá necesidad de usar el método indecente de marcar el tiempo con la mano.


1 Véase el Capítulo I.


Texto extraído y traducido de Voci e cantanti, Ventotto capitoli di considerazioni generali sulla voce e sull’arte del canto, Enrico Panofka, Florencia, 1871.